domingo, 25 de diciembre de 2016

BIENVENIDA, CARICIA DE SUEÑOS. (Suelta y libre va!)



Bien entrada la noche, aplaudió algo dentro de mí, la decisión de salir a caminar.
Hiciera el frio que hacia, chapines de Valverde del camino a los pies, y ganas en el alma, como capote para el pensamiento, sombrero de Maquedano. Buena pelliza de lana de Grazalema, pespunteado los pasos, certero el acero de las miradas y ganas, ganas en el alma.

¨Por la calle alegría.
por la calle de la alegría,
voy certero caminando,
buscando un Ave maria.
Y un ¨buenas noches señores¨
vayan buscando alegrías,
en adoquines de campanillas,
por donde quiera que vayan.
sus almas dormidas...¨
Buscando un Avemaría voy,
por la calle de la alegría.

Nada más poner un pié a la calle, presiné al cielo una mirada, al suelo una caricia y al camino valenté y puse el pecho, ahí iba mi sueño de paseo, una calle por bajar, un cuento por subir, un toro por torear, un vaso por beber, un sustento musical por oír, dieciséis mil abrazos que dar, muy poco tiempo que gastar...
Ahí va mi son, mi mirar, siento que puedo esculpir a cada paso, una ciudad, con sus calles a dos aguas  y hasta montañas que separan continentes dispersos por todos los tiempos.

"Quien no es arquitecto de sus sueños,
jamás andará por las calles que debiese.¨
@botadejerez.

¨Construí puentes, con los redondeles de las argollas de las flamencas gitanas, que del arrabal brotaban como flores a puntadas en delantales prendidas, ¨petalitos¨ de alegría¨, ya estaba la caricia creada.

¨Recorté, a mi antojo, la silueta de una urbe grande, con sus faros de guía. vigilantes a porfía, de su honra cristiana y antes mora.
-Hasta de azulejos puse, algunas fachadas encaladas, lágrimas de loza, cruces, inspiradas sobre hombros nazarenos, luto y alegría, azules añiles, acantos y hojarascas y pensamientos movidos por bambalinas de un Juan Manuel que soñaba, como soñó el José de Gelves, bajo un arco, una mirada.¨. Ya el sueño tenía motivo y cuerpo.

Y caminé, punzando la calle, despacio, con la parsimonia de un cortejo de capirotes, por el patio de cuadrillas de un quebranto baratillero. Respiré como si no fuese a haber otra vez. Campanas trae la noche...
-.-

¨Cruzome¨ en inesperada y sombría sorpresa con Federico, con Rafael, con Don francisco. andaban en trio, charlando, pausadamente con sus puntos y sus comas, a sus cosas.
 Un gesto de cabeza y la mano derecha, en la copa del sombrero, caricia de paño y abrigo bastó. 
-Vayan ustedes en paz, señores!,suave pero firme la frase, bien puesta.

 No eran amigos de infancia, pero la madurez de unas letras los unía, en ese cordel que trenzan los tiempos bien puestos y apretados.

Más arriba de la calle, entre brillo de adoquín y soniquete de tacón, casi por soleares, en brazos de  la bruma, venían envueltas de aliento frío, unas volutas de música,  arrancadas a  cincel del dintel  de un palacete.
Entre sonrisas infantes, daban vida al mismísimo aire, creando al aro y al timbal, andaban en el soportal Manuel y casi en el zaguán José, esos que se conocían por los del Font de Anta, barruntando, ¨ruido domado¨ música silvante, que se llevaba el aire, al mismo aire que traía la pena de un río, cercano, con corriente, hasta la otra orilla de la mejilla de la ciudad...
-Que amargura no habrá en las miradas nocturnas, que hasta se abren las miradas de manera diferente.
-Eso suena bien, esa frase suena bien. Y el sereno al pasar, silbó con el haz de luz de su candil, algo que sonaba a eterno, a ida, siempre ida, que la amargura es, irse de donde no se viene.

¨Y se quedó como himno de patria mía, aquella letanía musical, acompañandome en mi sombra, de por vida¨.
Y en el silencio ya, existía la música.

-Seguía yo solo, entre sombras dibujadas negras, recortadas en  blancas cales, paredes que barruntaban historias, dadas a luz por la misma luz del sereno vagabundo.
Maese Góngora ¨saludome¨ desde una preñada de geranios ventana.

-Don Ramón, al que una vez imaginé, que su propio corazón ¨robóle¨ el brazo, atusó su barba mientras expiraba el humo de su pipa, mirándome de arriba a abajo, (en fin) él es así... -Donde vas  zagal, atrevió a gritar en la misma noche silente, devoró la mirada de la calle solitaria su frase, nadie la oyó.

-Adiviné a un apuesto Gustavo, que se apresuraba como el aldabón de la puerta al llamar, a una reja de donde salía como trino, voz fémina susurrando su nombre, olía a aroma de azahar en flor, plaza pequeña y grande su empeño de raptar su corazón, pasé de largo, la complicidad debe ser de dos...

Don Miguel, custodiado por su don y por su apellido, abajo de la calle, soportando el relente, poderoso de capa y sable, casi re-doblando la esquina, vertiginoso, al compás de un arpegio con sabor a soniquete leve de guerras mancas, acariciaba casi el llegar a una calle más estrecha aún, buscaba el farol, (uno de muchos), pero este especial, buscaba el farol al que un sereno acababa de dar vida y al que este daba vida a un cartel...¨La bohemia¨era el nombre de aquel tabanco, que bajo aquel cartel, hacia de faro en noches en las que el velo de la niebla, hacia todo menos claro, pero mas espeso en la claridad si cabe, ya que un italiano llamado Puccini, abrió de par en par esa misma bohemia, cuerpo y santa señal de locos, vaga-mundos y bailarines de la vida, la corta y la larga.
Transeúntes de lo ajeno, equilibristas que cruzaban las calles en el justo momento en el que nadie lo esperaba, asustando a las palomas que en el suelo, buscaban la brizna de pan y grano caída...

De aquel fanal, de donde brotaba lujuria cuerda, saltaban como saltamontes cuando llueve, francos caballeros, mentirosos soldados, borrachos de vida y celibes aguadores de higos frescos, Murillos danzarines y Velázquez de campos en flor, cuando atardece el mismo atardecer, justo en ese hilo de claridad, que se dibuja en el confín donde todo es noche y el día acaba. Y vuelta a empezar...

También se creó la cuerda vesania. ¨La locura cuerda es el bucle ideal¨

Y es que en la órbita férrea de los raíles de la vida, también vi trasiego, me perdí por callejones, donde apuntaba un cordobés, el talón de un hombre sobre sevilla, por entre rejas oí gritarle a un torso de reales cedros, habla! respira!, a un loco enamorado de todos los naranjos de Sevilla.
Vi a un agazapado tomando retrato de la muerte de un gitano, que dicen que sigue muriendo por la calle castilla, quise adivinar a Turina cogiendo de la mano a la misma  María, en su amargor, me sentí en la esquizofrenia de quien olfatea la verdad,  que todo nace y acaba en un sueño, que todo era observado por la noche, y la noche, toda ella, era de verdad, solo si yo la creía. Por que hasta encima.

 ¨La música de mis sueños, la compone mi alma¨.

Ya con todo construido y disfrutado, volví atrás la mirada, dejando derecha el alma y fundada la tranquilidad de quien arquitecta a su gusto, maña y manera, sonreí. 

Vi niños jugando al toro, verdes esperanzas bailando en la mañana de calles feria. Disfruté del mentón aventajado al valor de Don Juan. Corrí para buscar hueco en la muchedumbre, afanosa y silente atisbando lo que Benlliure luego haría bronce quietud, aparté el físico para dejar pasar a Madre Ángela antes de subir por la cuesta del bacalao, ya, yo era feliz en mi tranquilidad.

Estaba atacado por las horas, me junté de vuelta, de recogida, con un músico del derecho y del revés, Jiennense, veníamos de recoger al barbero por decreto del arrabal y al tabernero criado a biberones de fandangos, íbamos silbando, abrazados unos a otros, eramos, fuimos y somos, felices, amigos en los sueños, cómplices de la noche, herreros de barandas a la vida, diseñaba uno el traje que cosía o daba cuerpo el otro y lucia cualquiera de nosotros. Que bonito es aquello que no se espera, aunque luego se domine, pero que bonito es soñar!. Que bonito es acariciarlos.

A quien tuviese tiempo, no para leer, si no para acariciar.

¨Pá cuando tengas tiempo
te espero,
donde se junta la marugá,
con el sueño de mi desvelo.¨
@botadejerez





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