miércoles, 26 de agosto de 2009

UN DIA DE LOCOS

Poneos en su lugar y ya me contareis.
Javier un chico formal de cualquier ciudad, se dispone a desayunar lo tipico en él, un chico de principios, de colacao y tostadas de mamá con tulipán, de beso en la mejilla al salir de casita, de malas notas pero buenos veranos, de malos pelos y mal peinado, de remolinos en la coronilla......
Bien; Javi, que así lo llaman los amigos del equipito de futbol que tienen montado en la plazoleta donde transcurre su dia a dia, se disponia hoy en la mañana a desplazarse al centro, pues anoche, abrió la hucha que llena con celo para cada cuaresma, y extrajo de ella una leve cantidad de la yá de por sí, poca cantidad que en ella se haya a estas alturas del verano, entre viajes a la playa, chuches por la tarde, politos al medio dia, y algún que otro capricho estibal, estaban no dejando engordar mucho al cochinito de barro, traido desde Utrera por una vecina, no hace mas de tres años, en una visita a la Virgen de Consolación, de la que esta vecina, Florita, es ferviente devota.
Pues eso, que Javier se disponia a cojer el autobus de linea de las diez y cuarto, con el bolsillo derecho lleno de monedas y con el corazón en un puño ( jamas habia salido de casa con tanto dinero ) y con el otro puño en el bolsillo del dinero.
Tras montarse en el autubús, pagar de forma complicada el billete, puesto que lo hizo con una mano solo, la otra no tenia cojones de sacarla del bolsillo de la " pasta ", oteo al fondo un sitio libre, andando de perfil por el pasillo del bus, entre olores a colonia barata, acelgas apios, que sobresalian de los bolsos de mandados de las señoras que a esas mismas horas volvian de la plaza, y entre un atronador farfolleo de palabras de mil y una conversaciones diferentes que allí se estaban dando, Javi, llego a su trono, subiendo una penca y luego otra, con una mano metida en el bolsillo aún, recolocó la tela de este, para que de esa manera, las monedas no fueran a ser capaces de salirse de allí.
Trás el cristal en el cual se podia leer una leyenda con letras grandes ( VENTANA DE EMERGENCIA ), se estaba quedando su ropa colgando del tendedero, se estaba quedando atrás el kiosko de Anselmo, con todas esas revistas descoloridas en los paneles de reclamo, se quedaba atrás tambien un perro incansable que ladraba a todo aquel que osara pasar cerca de su reja.
Se imaginaba Javier que atrás quedaba todo, hasta su infancia, era la primera vez que Javier iba solo al centro, bueno en el autobús solo, por que en el centro, en la primera parada del teatro, lo iba a estar esperando su tia Encarna, que ya el dia anterior se habia preocupado en llamar setenta veces a ver a que hora llegaba el niño al centro.
Cual automata, cada vez que el chofer no podia esquivar un bache, la mano derecha de Javier se iba con fuerza a apretar aquel mazacote de monedas, que para él eran su potosí.
Habian pasado solo quince minutos desde la salida de casa, pero sin duda iba a ser un dia de locos

A Javier, para tí, una locura de las mias , pensandote en niño, si te gusta, deja tu comentario, y te haré un segundo capitulo.

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